Me siento triste, aunque tengo la fortuna de digerir poco a poco el pequeño dolor. Hay quienes tienen un dolor irreversible y no regresan nunca.
Me acuerdo de mi mamá y la quiero mucho y por eso me levanto de los momentos difíciles. No me gusta que me vea triste y prefiero ocultarme para que ella vea mi alegría solamente.
Quisiera decir que estoy solo en este momento. Recuerdo a los que me podrían ayudar y que podrían darme cierto afecto, pero no están y no me ofrecen ayuda, luego imagino a los que la reciben, lo felices que son, y luego miro a mi alrededor que está en silencio, solitario, y cierro los ojos, pero no logro evitar la pequeña lágrima. No me gusta pensar en el rencor porque sé que eso es malo, pero si un día me ofrecen esa ayuda que tanto pedía, entonces bajaré la cabeza y seguiré andando, sin decir absolutamente nada. Sólo seguiré mi camino. Muchos evadimos la soledad cuando estamos felices, pero yo recordaré todo el tiempo la mía, mi soledad y mi tristeza, porque fue sincera y estuvo conmigo cuando no había nadie.
Mi alegría será para mamá. Todo lo que hago es para que esté feliz, y ojalá nunca se tenga que ir, porque es por ella que me siento feliz. Creo que cuando se vaya, yo también me iré. Espero estar algún tiempo para ayudar en lo que pueda a los perritos de la calle, a los que están solos con sed, hambre, frío y sin ninguna esperanza de ayuda, a los que comprenden lo que siento porque lo viven todo el tiempo y mucho peor. Pero cuando no aguante más el dolor y la ausencia de mamá, será cuando decida partir.
Quiero mucho a mamá.
viernes, 9 de septiembre de 2011
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